
La Sombra del Poder
El silencio en el patio de cemento se tornó denso tras las palabras del recluso tatuado. Lejos de mostrar el pánico que los nuevos prisioneros solían reflejar, el joven mantuvo la vista fija en su interlocutor, evaluando cada uno de sus movimientos con una fría compostura. A su alrededor, los demás internos observaban en silencio, expectantes ante el desenlace de aquel enfrentamiento que prometía marcar las reglas del juego en el penal.
—Te equivocaste de persona si crees que me asustas —respondió el joven con voz pausada, rompiendo la tensión del momento.
La Alianza Inesperada
Antes de que el recluso mayor pudiera reaccionar ante la osadía del recién llegado, una figura imponente emergió de entre los espectadores del fondo. Era un recluso veterano, respetado incluso por los más temidos del patio, quien se acercó lentamente y posó una mano pesada sobre el hombro del líder tatuado.
—Déjalo en paz —intervino el veterano con voz ronca y autoritaria—. Las reglas de este lugar cambiaron desde hoy, y él no está solo.
El Desafío en el Patio: La Marca en los TenisEl líder tatuado retrocedió un paso, con los ojos destellando de furia contenida, pero consciente de que desafiar al veterano en ese momento implicaba una guerra que no podía ganar. El joven, sin inmutarse, giró ligeramente la muñeca para mirar su reloj, demostrando que el tiempo, en ese lugar, apenas comenzaba a correr a su favor.