
El ambiente en el exclusivo restaurante se tornó gélido mientras los guardaespaldas de la mesa principal observaban cada movimiento. El poderoso hombre tatuado la miraba fijamente, esperando que el miedo doblegara a la joven mesera, pero ella se mantuvo firme, sosteniendo la charola con ambas manos y plantándole cara sin titubear.
—¿Tienes idea de quién soy? —preguntó el hombre con una sonrisa socarrona y desafiante en el rostro.
Mira Esto:El Refugio en el CaosLa camarera, con la mandíbula tensa y una mirada de absoluta determinación, se inclinó un poco más hacia él y le respondió con total valentía: —No me importa quién eres.
Los guardaespaldas a su alrededor se tensaron aún más, listos para intervenir ante semejante osadía, mientras uno de los acompañantes daba un sorbo a su copa de vino con total asombro por la audacia de la empleada. Lejos de enojarse, una chispa de genuina intriga y respeto cruzó por los ojos del peligroso hombre, quien no esperaba encontrar tanta valentía en un lugar donde todos solían temblar ante su presencia.
Mira Esto:El Precio de la Traición